A raíz del encargo de fabricación integral de mobiliario surge la oportunidad de transformar un proceso productivo en una experiencia formativa. El proyecto Mueblería activa la primera temporada de la escuela del galpón taller El Chonchino. La confección de muebles se convierte en un espacio de transmisión de oficio y experimentación material.
Con un presupuesto equivalente al de una mueblería de alto estándar, el modelo permite financiar el trabajo de un maestro carpintero mueblista experto —en este caso Gustavo Guerrero, de Taller 12— y, simultáneamente, la formación intensiva de dos estudiantes que realizan una residencia centrada en carpintería en el archipiélago de Chiloé.
La escuela-taller propone así un modelo en el que fabricar mobiliario trasciende lo productivo para convertirse en un gesto educativo que fortalece la transmisión del oficio, vinculando tradición carpintera y estándares contemporáneos de diseño y ejecución.